Caso Chequer: Camino al Juicio

El juicio por el brutal asesinato de Carlos Chequer tiene fecha. Será el 12 de Abril y con un único imputado: Miguel Vega, un procurador, hijo de un ex juez, de idéntico nombre y apellido, que al fallecer hace pocas semanas, no tendrá la oportunidad de sentarse a la par de su hijo en un momento crucial: saber si es inocente o culpable.

Todo sucedió un 27 de Febrero en 2019. Carlos Chequer había almorzado el la mítica tradicional confitería La Estrella ubicada a la par de la catedral concepcionense. Comió con su hermana, María Inés, cantante de las más emblemáticas del sur tucumano y con quién limó viejas asperezas. Se despidieron con un beso y Carlos tomó el destino de Barrio Haimes, dónde residía. Luego de entrar al garaje con su camioneta fue brutalmente atacado. Todo con un ensañamiento de enorme agresividad a tal punto que le destrozaron el cráneo y perdió maza encefálica. Quedó irreconocible.

Luego pasó lo de siempre. Silencios. Pocos testigos. Nadie vio nada los que vieron luego se desdijeron. En un juego de ajedrez, las cámaras de las casas vecinas comenzaron a jugar un rol clave y mostraron las veces que Miguel Vega pasó por la zona en aquella última siesta de Chequer. Así las piezas comenzaron a moverse estratégicamente con más dudas que certezas y con el aliciente de parte de una prensa que se encargó de publicar barbaridades, a tal punto de publicar que Chequer se había suicidado de un disparo en la cabeza.

Vega, ex empleado municipal en la Perla del Sur, que varias veces se pensó que era abogado, usaba por aquellos días el auto particular de Héctor Monayer; un dirigente monterizo que milita el Pro y que rápidamente se abrió públicamente de culpa y cargo, saliendo limpio y asombrado del que fue su secretario.

En diferentes audiencias, con las figuras doctorales de Ángel Fara abogando por la familia Chequer y Leandro Juárez por el lado de Vega, el inicio del caso dejó al procuparor preso en el penal de Concepción, luego pasó a ser prisionero en su domicilio, para hoy estar libre en la cuenta regresiva de un juicio que tiene una sola voz que pidió justicia ante un medio, la de Emiliano Chequer, hijo de Carlos, quién meses atrás habló en dos oportunidades con Canal 5 en Concepción y se mostró esperanzado por encontrar al culpable o los culpables.

Con los allanamientos de computadoras, teléfonos celulares de Vega y de Celeste Balsas, ex pareja de Carlos Chequer, sumado a la cámaras de seguridad, el agravante de una violación de faja de secuestro del auto que manejaba Vega y que estaba secuestrado en Bomberos y que el acusado abrió para sacar un cuchillo y descartarlo en un basurero de San Martín y San Luis, la justicia deberá armar un rompecabezas que lleva más de dos años desparramado por el piso de las incertidumbres, como la sangre de Chequer en su fatídica siesta entre las calles San Juan y Matienzo.

Por Patricio Guzmán.

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