El valor de un distinto

En un mundo comunicacional dónde la vulgaridad y los memes copan la parada de las redes sociales en su todo, ver, contar y fomentar historias es de un valor enorme para marcarles a las nuevas generaciones las bases de un cimiente donde hoy pisan sus calzados juveniles. Muchos de ellos, por faltas de comunicadores inquietos y que estén a la altura en tiempo, forma, calidad y originalidad, no conocen la mística de lugares e historias emblemáticas de sus reductos. Por eso es doblemente valorable la obra de archivo de Héctor Herrera. El historiador desempolva el baúl diariamente en su página de Facebook Historia de Concepción. La “Perla del Sur” como pocas veces se vió, se desnuda en la recordación que Herrera sube a la redes en mitos, leyendas, personajes y curiosidades. Sus datos previamente chequeados por fuentes de alta confianza le dan una firme credibilidad a un ejercicio del que consume sus posteos desde la lectura, el disfrute de ver una foto o el deleite de darle play a sus jugosos videos. “Estoy contento por la distinción que me hicieron los concejales Katherina Mazzuco y Gabriel Jiménez (JPS) y el legislador Raúl Albarracín. 10 años son muchos y quería estar en mi ciudad en este momento tan especial. Trato siempre de actualizar con más contenidos a la página y voy sumando informaciones no sólo históricas, sino también del día a travès de colaboradores que me la suministran”, explicó Herrera al medio Primera Fuente del periodista Rafael Medina. Párrafo aparte para los dirigentes que supieron ver y distinguir la laboriosidad de un apasionado del ayer. Una década buscando información y compartiéndola habla de la generosidad del honrado. Sus honores no pasan por ser serio y tener vigencia. Por transitar caminos diversos en busca de nuevas sendas de memoria y verdad. Allí se distingue Herrera de un grupo donde el copiar, pegar y retirar es moneda corriente. Sus permanentes inquietudes por sacar a la luz nuevas historias tiene en sus seguidores las expectativas encendidas. Lo de Herrera es sano y conviene por que educa. Es altamente recomendable y digno de imitar. Mucho más de distinguir cuando se reconoce por quienes nos gobiernan. Por Patricio Guzmán. Foto: Osvaldo Rippol.

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