El verdadero aporte de la política en los clubes

En la identidad deportiva de los clubes hace tiempo que perdió el sostén que le ofrecía el soporte del aporte societario. Las cuotas bajas en algunos casos para sumar adeptos, no logra sumar el caudal monetario suficiente para cumplir con las expectativas por ejecutar. Allí, hace tiempo, apareció la labor dirigencial política para suplir esa necesidad y aportar su cuota en vías de tener más niños, pre-adolescentes y adolescentes activos y fuera de los peligros de un mundo tóxico.

Cuando decimos “apareció la labor dirigencial” afirmamos que la mano extendida bien entendida no es la cura total de la enfermedad que hace tiempo se metió en la piel de las grandes corporaciones deportivas que olvidaron, descuidaron y hasta sepultaron a los clubes de segunda categoría para abajo, destruyendo así en el olvido y el abandono a los clubes barriales de antaño. Pocos subsisten hasta hoy. La AFA, es un claro ejemplo desde su labor cuasi mercenaria del destrato que tuvo y tiene con sus entidades indirectamente afiliadas. A las mismas, no tan solo le dio migajas, también la manipuló condicionando a sus integrantes para que el voto positivo al oficialismo siga llevando la misma y perpetua línea conductiva.

Sentir barrial

Los barrios, en su identidad más cercada de vecino a vecino, pasó a aprovechar esa proximidad, su sentir y sus celos bien interpretados, para fundar y refundar nuevos reductos recreativos en diferentes especialidades; dejando así de llevar en su piel (en algunos casos) colores y escudos lejados, para tener un sentir más cercano y palpable. Eso, se llama mística, identidad, sentido de pertenencia y no tiene más explicaciones que la definición de pasión en su sentir más puro, y en el gasto que está lejos de ser innecesario. No nos olvidemos que hoy se gasta dinero en situaciones, acciones y accesorios tan innecesarios como efímeros.

La pasión, con acción, con un plan y por sobre todo con la ejecución de esas acciones en forma inteligente tiene siembra y marca el surco para las nuevas generaciones que toman la posta. El fútbol, en su matriz de clubes, justamente es el mayor ejemplo del retroceso y hasta la mismísima desaparición. Al ser el deporte más popular es por ende el más golpeado. Por ello, aparecieron los deportes en soledad, o con la gente justa y necesaria en algunos casos de manera rotativa, que no ocupan más que espacios públicos, sin costo y opcionales desde la libertad de no estar regido a días y horarios a cumplir.

Tucumán es su largo y ancho tiene muchos espacios deportivos por recuperar. Si bien el aporte de la política suma, vale y sirve, no es siempre la solución total. Debería ser únicamente un grano de arena más en la montaña que debería ser aportada por ese sentir que solo el socio, el vecino, el amigo y el hincha le pueden dar al club de sus amores.

El ADN

Ser, pertenecer, contener y mantenerse, son los verdaderos lauros que tiene el rol de cualquier club que tiene dos dedos de frente desde su cabeza dirigencial. Con ese ADN, con manos limpias y con reglas claras, los lauros en trofeos, medallas y distinciones son secundarios, y cuando llegan, son mucho más bienvenidos y valorados.

Por Patricio Guzmán

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