Melitón Chávez criticó la pobreza, la violencia y las disputas políticas

En su mensaje de Semana Santa, el obispo de Concepción llamó a la reflexión sobre las conductas sociales en medio de la pandemia.

Esta semana el Indec difundió la estadística más dura y triste de todas, dio a conocer que más de 19 millones de argentinos vive en la pobreza. La crisis económica y el cierre de actividades por la pandemia impactó de forma crítica en los sectores más vulnerables de la población. En Tucumán, la pobreza alcanzó el 43,5%, la cifra más alta de los últimos 14 años.

Mientras estos datos alarman, preocupan y exigen a la dirigencia política respuestas concretas, la Iglesia también sumó sus reparos y aprovechó la Semana Santa para llamar a la reflexión y pedir más compromiso para afrontar estas crisis sociales y espirituales. No quedó de lado, la interna política que protagoniza el oficialismo provincial, que durante el último mes se lanzó con artillería de todo tipo y provocó el quiebre institucional entre el gobernador y el vice.

El obispo de Concepción, Melitón Chávez en su mensaje de Semana Santa expresó:

«No hay mayor amor que el que da la vida por sus amigos” (Jn15,3). Ése amor cuestiona hoy nuestras conductas, pensamientos y actitudes personales y sociales, porque en verdad esta situación de la enfermedad que envuelve al mundo entero así como despertó mucha solidaridad y entrega de mucha gente, también abrió un escenario en el que se puso en evidencia la mezquindad y la dureza de corazón que no dejan paso al Amor que todo lo cambia y hace nuevas todas las cosas.

Es oportuno por eso que nos preguntemos en esta Pascua cuál debería ser ‘nuestra pascua’, es decir, de qué muerte tendremos que ser resucitados. Como argentinos y tucumanos, ¿no necesitamos acaso una Pascua verdadera, una Resurrección de tantos males que nos tienen retenidos en la pobreza creciente, en la violencia también creciente, en el triste espectáculo de las disputas políticas que sólo pueden mostrar una insaciable búsqueda de espacios de poder, en la que parece que todo vale, hasta la mentira y el desprecio por la justicia? Tampoco olvidemos que somos un país en el que de una manera u otra hemos permitido que se instale como ley la muerte de los inocentes por el aborto.

Estamos en deuda, hermanos. Todos. Nos debemos una resurrección verdadera, la necesitamos, con hechos y no sólo con palabras vacías y ritos superficiales. Porque el que murió por nosotros entregando de verdad su vida en la cruz, verdaderamente ha resucitado. Nos debemos la belleza. Nos debemos la alegría una convivencia de auténticos hermanos, todos, sin excluir a nadie, para ser hermanos de verdad, concluyó Chávez.

Fuente: T.D

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