Alfaro: «Con la política no se hace negocios, la política es servicio»

En la inauguración de la nueva sede del Partido por la Justicia Social (PJS) el intendente Germán Alfaro convocó a «un nuevo pacto social para reconstruir Tucumán». En su discurso lanzo duras críticas contra el Alperovichismo y de cara a las elecciones anunció: «Vamos a jugar a todo o nada».

Tras las palabras de apertura del legislador Raúl Albarracín y de la diputada nacional Beatriz Ávila, Alfaro destacó la presencia de «referentes de otros espacios» como los radicales Sebastián Salazar (intendente de Bella Vista), Fernando Valdez, Federico y Agustín Romano Norri, el yerbabuenense José Macome o los funcionarios municipales Claudio Viña de Nueva Fuerza y Silvio Bellomio de Consenso Federal, el exconcejal Javier Aybar,, referentes del PRO, el exdiputado Juan Casañas o el referente del agro Gonzalo Blasco, además de representantes de otros espacios, la primera plana de la Municipalidad capitalina y de la dirigencia del alfarismo.

Justamente, el jefe municipal alertó que el PJS es «mal llamado alfarismo» porque «no es un apellido, es un concepto, una idea que muchos tucumanos de bien tenemos». «Quienes abrazamos la política sabemos que tenemos que postergar lo nuestro, buscar las soluciones de los vecinos, que tenemos muchísimas veces que salir a deshora de la noche para buscar soluciones a nuestros compatriotas, vecinos, cuidadanos, porque eso es la política: entrega y vocación de servicio», se entusiasmó.

«La política no es vacunarse primero y a escondidas. Eso es fraude a la confianza de la gente, es no importarle la gente y es como decimos todos los tucumanos cagarse en la gente, esa es la bronca más grande que uno puede tener. Culpa de unos cuántos paga toda la clase dirigente y no todos somos iguales», fustigó tras el escándalo por el Vacunatorio VIP en el Ministerio de Salud de la Nación.

Alfaro recordó que «cuando ingresé al Partido Justicialista, cuando me hice peronista, lo hice la idea y convicción que por esa doctrina social, cristiana, humanística podía llevar alegría y soluciones a la gente» para «desde ese lugar buscar el bien común y el bienestar general» pero fue lapidario respecto al arribo al Partido del exgobernador José Alperovich.

«Allá por 2001 se acercó un personaje que venía de otro partido que se hizo peronista, fue senador nacional, que fue gobernador de nuestra provincia y lo hizo en nombre del Partido Justicialista: un hombre que abrazaba mucho y besaba mucho, un hombre que se vendía carismático, que sonreía, pero simplemente era un vendedor de auto, no un hombre que estaba a la altura de las circunstancias», arremetió.

Alfaro recordó que por diferencias con el alperovichismo «nosotros dijos que con la política no se hace negocios, que la política es servicio, y eso nos costó que nos corrieran de un municipio, que me sacaran de mi oficina y a todos mis colaboradores» pero que «no pudieron (derrotarlos) porque nosotros teníamos mística, organización y pasión, cosas que no tienen ellos» porque «piensan en lo material y en el bolsillo». «Nosotros decidímos irnos por la puerta grande», subrayó.

En ese sentido, cuestionó que Alperovich implementó en Tucumán «un modelo del todo-vale» que «sigue instalado en nuestra provincia», y puso como ejemplo la destitución del camarista Enrique Pedicone o la jubilación del juez o Juan Francisco Pisa, horas después de la marcha de familiares de Paola Tacacho a Casa de Gobierno: «no hay responsable de la muerte, sus padres andan dando vueltas en la plaza Independencia».

El intendente capitalino atribuyó al alperovichismo el inicio de «la degradación moral, social, política» de Tucumán y sostuvo que desde el PJS «tenemos la responsabilidad de demostrar que no todos somos iguales». «Este es un espacio amplio donde tan sólo se necesita ser una persona de bien para estar en este lugar, no exigimos nada más, no queremos someter a nadie, quieremos convencer, no es una franquicia como terminó siendo el PJ», sentenció.

«Estoy seguro que tenemos un camino lleno de piedras por delante, pero estoy seguro que lo vamos a lograr, a partir de ahora no vamos a parar de crecer. Nosotros podemos caminar por las calles de nuestros pueblos, nuestro verdugo no puede caminar las calles de la ciudad y está esperando un juicio. Tenemos la conciencia tranquila, estamos de frente a la gente, con defector, errores y virtudes, pero sanamente», aseveró.

Alfaro insistió en sus críticas contra el oficialismo tucumano y analizó que «somos la provincia con el mayor atraso institucional» y enfatizó que «hemos superado» la «situación de los Juárez» en Santiago del Estero, que derivó en una intervención federal, acusaciones civiles y penales por corrupción y violación de los derechos humanos, entre otras. «Es la vergüenza más grande que podemos tener», consideró. «No puede ser que en la Corte haya cuatro fiscales de Estado, quieren impartir Justicia y han estado de los dos lados del mostrador», graficó.

Alfaro reivindicó «los políticos con vocación y no que hagan caja» y a la política como «elemento de transformación»: así convocó a los tucumanos a «un nuevo pacto social» que permita «reconstruir Tucumán y el tejido social» porque «lo han destrozado». «Tenemos que recuperar a las familias, tenemos que recuperar a nuestra gente. Tenemos buena Fe, que no la tienen varios», insistió.

«Los quiero convocar con la bandera de la decencia, de la honestidad y de la solidaridad. No todo está perdido: tenemos que recuperar la esperanza y la autoestima de los tucumanos. La posibilidad de vivir mejor. No quiero que formemos una alternativa de oposición, estoy cansado de ser oposición, no me gusta el lugar donde estoy. Quiero formar una alternativa de poder porque quiero que seamos Gobierno. Que le demostremos a los tucumanos que somos diferentes, que podemos hacer las cosas diferentes y hacer un Tucumán que valga la pena. Vamos a jugar a todo o nada en este próximo período eleccionario. Muchísimas gracias y suerte para todos», arengó en el final de su discurso.

Por su parte la Diputada Nacional Beatriz Ávila centró su discurso principalmente en el rol de la mujer en la sociedad y en la vida política, recordó a mujeres influyentes como Mercedes Sosa y Lola Mora, «Creo que como mujer y militante la igualdad de oportunidades es fundamental para que podamos tener una sociedad un poco más justa. La diputada hizo mencionó a la paridad de género en la política, «queremos que sea 50% y 50% como lo es en otras provincias del país.

Además Ávila hizo incapié en el flagelo que viven las mujeres a diario recordó a Paulina Lebbos, Paola Tacacho entre otras víctimas de femicidio, «cada 27 horas muere una mujer en manos de quien decía amarla y eso no lo podemos permitir de ninguna manera», exhortó. Siguiendo con su alocución, ya entrando en el final de su discurso llamó a la unidad y ofreció una alternativa a los tucumanos, «es importante que sepan que nosotros representamos una renovación de principios de convivicon de transparencia de lucha contra la corrupción y acción política. Unidos Podemos cambiar la realidad de Tucumán», concluyó.

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