CUANDO LA GENTE SE CANSA DE LA JUSTICIA, LA MATA A GOLPES

El caso Abigail es la muestra cabal de que el cansancio, que llega luego a ser hartazgo, finaliza siendo justicia por mano propia en la cara de una mismísima Justicia que tambalea en su balanza cuando libera presos sin ningún tipo de análisis mental de los mismos y con pobres argumentos.

La muerte de alías “El Culón», tras el asesinato de la pequeña Abigail, no hace más que desnudar lo inservible, obsoleta e incapaz que es la Justicia cuando la sociedad la desnuda a golpes, la maltrata y la termina justamente “asesinando» por creerla la única culpable.

La muerte de un ser que solo tiene un frondoso prontuario y no le brinda nada positivo a su sociedad, en el botón de muestra que le hace falta a los que imparten justicia en tribunales para quedar al descubierto de las enormes fallas que existen a la hora de condenar a un malviviente de tamaña calaña. La magnitud de una violación y las consecuencias físicas y psicológicas que traen en propios y ajenos, no es acompañada por las penas que reciben los que cometen tales aberraciones.

Así, con total libertad, la sociedad en su perdida total de paciencia y de creencia en la justicia, llega al punto de llegar al ojo por ojo, diente por diente.

La muerte de “Culón», desnuda a su vez otra falencia. El pésimo sistema carcelario en la República Argentina. Difícilmente se pueda encontrar una cárcel acorde que tenga divisiones dentro de los perfiles de los que delinquen. Todos van a parar al mismo lugar, sin ningún tipo de discriminación, con libertades y privilegios dentro de un encierro, que la mayoría de las veces termina siendo más gozante para el sentenciado, que para el que no lo es y goza de la tan valiosa libertad.
En esa discriminación de presos, el sistema carcelario carece de sectores de aislamientos para albergar a los energúmenos mayores. No hay pabellones que no tengan la posibilidad de no ver la luz del sol, por ejemplo; tampoco existen sectores de penitencias individuales. En síntesis, al no haber inversión en infraestructura, mucho menos la hay en capacitación a un personal carcelario en su todo: guardia-cárceles, personal psicológico y ni que hablar de los directivos.

Así, la gente termina asesinando a un asesino. Así se vuelve común que la gente se vuelva cazadora de humanos. Así la sociedad aprueba la filmación y los golpes salvajes a un salvaje.

Que es lo mismo que golpear a una justicia que no es tal, y que incumple.

Por Patricio Guzmán.

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