Entre inseguridad e incapacidad

Es imposible vivir con el “Jesús en la boca”, es inadmisible que en democracia ser parte de una fuerza pública implique que la complicidad de un gobierno en su no accionar para liberar zonas y volver a las calles y barrios de todo Tucumán y los que deben impartir orden sean superados por los que eligen delinquir.

Es menester mencionar que el ex Jardín de la República pasó de ser el mejor vividero del norte para convertirse en el sitial dónde la zona liberada, el gatillo fácil y el delincuente impune, hacen de la gestión que lidera el Ministro Claudio Maley, tengan los peores resultados dentro de un desborde de inseguridad que se alimenta con la violencia en todas sus expresiones posibles. Con ese botón de muestra lo único que puede mostrar nuestra provincia es un balance negativo, donde los que eligen andar al margen de la ley de pasean campantes sean o no descubiertos. Por ello, es imposible no preguntarnos: ¿Con qué lauros Maley puede ser propuesto por la Ministra de la Nación Sabrina Frederic para llevar su accionar laboral a Buenos Aires? ¿Es acaso el currículum de Maley el mejor para catapultarlo a recibir tal privilegio, o es acaso una forma que tiene el gobierno tucumano de sacarlo de su cargo por los bajos resultados que tiene?

En un país donde las estadísticas mandan y le tapan la boca a cualquier declaración que intenta maquilar lo feo que se siente vivir con miedo, y mucho más en una provincia donde a la pandemia de le suma el desorden general de su columna vertebral económica, se le suma una posibilidad más de premiar a quién debería ser auditado en sus resultados definitivos. Un Tucumán desocupado en gran parte de sus habitantes, es un convite peligroso al alcance de la mano para elegir en la carta que ofrece la inseguridad con sus bocadillos que se volvieron normales y que cuestan digerir.

Maley, como cualquier funcionario elegido por el pueblo o puesto a dedo, debe rendir cuentas. Si al fin y al cabo es su función no dibujar números que no existen. Si no es así, que Dios, los que confiaron en él, el pueblo, las víctimas y su conciencia, se lo demanden.

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