Las estupideces de la caja boba


Los tiempos que corren, con la pandemia, el ventajismo, el absurdo y la impunidad como alicientes, desataron en gran parte de la población la estupidez en sus máximas y diversas expresiones.


Esa estupidez no puede reconocer idiomas, creencias y mucho menos hace distinciones socio-culturales, ni de condiciones económicas. Se da tanto en las más bajas, como en las más altas esferas sociales. Es una careta que encierra banderas que dicen flamear los valores solidarios, la ética y la moral, pero en realidad marcan una podrida y mal oliente línea divisoria. Un desborde de manifestaciones, donde además no se distinguen edades ya que el efecto dominó no discrimina entre los que peinan canas y los que llevan menos de dos décadas por vivir. El odio es general. En grandes esferas y en un todo, en algunos instantes en un absoluto.


Con la tv como vidriera exponencial y con algunos programas paupérrimos con Marcelo Tinelli como mayor generador de contenidos vulgares, déspotas, irónicos y lujuriosos, la caja boba argenta invita diariamente a pertenecer a un sistema donde se mata en vida valores claves como la fidelidad, el respeto por la intimidad en todas sus aristas.


Lo peor es ver a personas que tienen en su exponentes figuras la posibilidad de ser dignos ejemplos, en su concepción más baja donde demuestran ser solo vulgares figuras de un circo manejado que distrae y se ríe de las desgracias ajenas. Con la naturalización de la droga, el sexo en todas sus perversiones y los más increíbles lenguajes, a la pantalla nuestra solo le falta “tomar falopa» en vivo. El resto ya lo hizo todo. La misma procede de un Buenos Aires donde algunos dicen que Dios atiende por sobre el resto. Otra equivocación que nos hicieron creer.

Entre esas naturalizaciones, el concepto de despotismo es altamente aplicado. Se evalúan modismos de poca monta como si fueran fórmulas de la más alta escuela de la filosofía de Freud. En algunos casos la vergüenza prácticamente no existe y lo divisado es altamente perjudicial para la salud mental y visual de cualquier ser viviente que aplique el sentido común.


Es fundamental diferenciarse de todo lo que ofrece gratuitamente parte de la televisión y no ser carne de cañón de los que dicen ser referentes..


Por Patricio Guzmán.

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