¿Qué fantástica esta fiesta?

Mientas los diferentes centros de la sanidad que tienen la vocación de recibir pacientes con Covid-19 y se desbordan, mientras los cuerpos médicos
se hacen añicos trabajando por una paga no acorde y los respiradores no alcanzan, el Concejal Peronista de la localidad de Alderetes Luis Correa, se defeca en el distanciamiento social y amontona 400 irresponsables en la fiesta de 15 de su hija en El Bracho.

Dentro de lo que generó Correa y su familia, hay un efecto dominó de complicidad. Desde el que llevó la sillas, puso la vajilla y la música, hasta el que levantó el pulgar para que la party se haga en el predio del Sindicato de Camioneros. Si la justicia es justa y seria, de inmediato debería comenzar con la pintada de dedos, la apertura de causas y procesamientos, por qué no con las detenciones. Sin olvidar que Correa debería ser expulsado del concejo.

Si el Gobierno local tiene dos dedos de frente, debería hacer más que mandar a la Infantería a desmantelar la diferentes muestras inadaptadas de funcionarios que se creen que tienen un libreto aparte y pueden actuar como se les antoje. Correa, es un ciudadano más, y que más allá de que la política le dio el privilegio de pertenencia política, su paupérrimo accionar no debe quedar impune.

Cómo primeramente los uniformados mandaron a su casa a Correa y cia, el Gobernador Juan Manzur debería secundar en gesto decoroso haciendo lo mismo, con el plus de que nunca más vuelva ocupar un cargo político.

Por Patricio Guzmán

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