Un nuevo testigo en el caso Bacchiani da por tierra con la ilusión de los ahorristas de recuperar su dinero

Un inversionista venezolano que desde su país se comunicó con uno de los abogados que representa a los estafados por Edgar Adhemar Bacchiani, dio detalles de sus antecedentes, previos a su llegada a la Argentina, que dan por tierra con las ilusiones que tenían los damnificados de poder recuperar su dinero.
El denunciante, que pidió mantener en reserva su identidad, le contó al letrado tucumano Alfredo Aydar que su caso se remonta al año 2017. Por aquel entonces se cree que el acusado comenzaba su actividad virtual desde su casa, lo que en el medio se conoce como venta de garage.

Según el nuevo testigo, quien además pretende sumarse a la causa como demandante, él y unos amigos le confiaron a Bacchiani una fuerte suma de dinero para la compra de criptomonedas, pero la operación terminó de la peor manera cuando el ahora detenido operador de finanzas desapareció de la escena.

Tiempo después, agrega el venezolano, logró dar de nuevo con quien lo había estafado, gracias a que se presentaba en las redes como un exitoso inversionaista. Así, tras una serie de mails, acordaron la entrega de 22 bitcoins (uos U$S 600 mil), pero sólo recibió 2,5 criptomonedas, y el contacto se volvió a perder.

Según lo que afirma que averiguó sobre Bacchiani, la operación que comenzó en Venezuela, siguió en México y luego pasó a España, para finalmente recalar en Argentina, dejando tras de sí una larga lista de estafados, a quienes la distancia les dificulta cualquier intento de recuperar lo que les robaron.
Una vez en nuestro país, montó una nueva operación que comenzando por Catamarca, se extendió a Tucumán, La Rioja, Córdoba, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Merndoza, Santa Fe, Buenos Aires, Río Negro y Neuquén.

La envergadura de la maniobra no deja de sorprender a la justicia federal, donde mientras siguen recibiendo entre treinta y cuarenta denuncias por día, ya comenzaron a contemplar la posibilidad de estar ante la maniobra de este tipo más grande de Sudamérica, cuyos límites aún no aparecen en el horizonte.

Mientras tanto, el perfil revelado por el denunciante venezolano, da por tierra con las tenues esperanzas que los frustrados ahorristas alimentaron desde que Bacchiani pidió acceder a sus cuentas para comenzar a devolver parte del dinero que le reclaman.

El perfil descripto por el caribeño, refuerza la teoría de que en realidad lo que hizo cuando simulaba buscar una solución, fue asegurarse de que el dinero se perdiera de vista, derivado a otras cuentas por ahora desconocidas, mientras las suyas quedaban bloqueadas por supuestos hackeos.
Los cálculos más conservadores elevan a U$S 33 millones de dólares el monto que Bacchiani habría manejado mediante la compra de criptomonedas. No es una cantidad que pueda ocultarse facilmente, pero para dar con ella se necesitan conocimientos que los investigadores en la mayoría de los casos deben adquirir sobre la marcha, lo que los pone en desventaja ante la pericia del acusado.

Fuente: Contexto

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